Tal como hice con Perú y Japón, después de mi viaje a Nueva York quería hacer un pequeño artículo resumiendo los diez momentos cumbres de mi visita a esta fantástica ciudad.

Escoger diez momentos de un viaje a un lugar como Nueva York no es fácil. Todo el viaje fue un momento estelar.

Si llevas un tiempo siguiendo mis aventuras y desventuras a través de este blog, sabrás de sobra que el Cicerone nació para el asfalto, las junglas de hormigón y los rascacielos que arañan las nubes. No hay medias tintas cuando se trata de mostrar mi orgullo urbanita y obviamente Nueva York era un destino que no podía seguir faltando en mi mapa de lugares visitados.

Por ese motivo decidí viajar a la Ciudad que no duerme (con ayuda del Red Bull y el jetlag yo también conseguí evitar pegar ojo las primeras noches, pero eso es otra historia) y vivir estas diez experiencias de un viaje que cambió mi vida.

Las vistas desde el Rockefeller Center

Sin duda las mejores vistas de la ciudad. Cuando llegas a Nueva York, tu primer impulso será el de subir al mirador del Empire State Building unas manzanas más al sur. No lo hagas. El mirador del Rockefeller Center, conocido también como Top of the Rock, ofrece mejores panorámicas precisamente porque incluye vistas del Empire State, el edificio más simbólico de la ciudad.

Alojarme en un auténtico barrio neoyorkino

Afortunadamente, para este viaje pude contar con un colaborador de lujo. Gracias a los amigos de 9flats tuve la posibilidad de ser un local en Nueva York. Me alojé en un pequeño apartamento de la East Village (Lower East Side) de Manhattan. Un barrio antaño pobre y peligroso que se ha convertido en los últimos tiempos en uno de los distritos indie-bohemios con más vida de la ciudad.

Times Square

La primera vez que la vi no podía dejar de mirar a mi alrededor. Me sentía como un gato atrapado en una habitación con un show de láser. Temía pestañear, no fuese que me perdiera algo. Times Square es la plaza publicitaria más cara de los Estados Unidos y la meca del turisteo neoyorkino.

Fue en este lugar en el que días más tarde me di cita con el blogger más envidiado del momento, que acababa en la Ciudad que Nunca Duerme su periplo de 7 meses por las Américas. Hablo, cómo no, de Sele.

La arquitectura

Nueva York es un crisol de estilos arquitectónicos modernos. Manhattan puede considerarse en gran medida un museo de arquitectura al aire libre. La especialidad de este singular museo son los estilos constructivos y decorativos del siglo XX.

Elegantes hoteles art nouveau se dan la mano con edificios de oficinas art decó que a su vez miran altivos a los rascacielos bauhaus, funcionalistas, deconstructivistas, brutalistas y de vanguardia que surgen como setas por toda la ciudad.

Obviamente la cumbre de la elegancia arquitectónica neoyorkina la encontramos en mi edificio favorito. El Chrysler Building.

El Museo de Ellis Island

Nueva York es una ciudad construida por inmigrantes. Italianos, irlandeses, judíos, polacos, griegos, rusos y otras tantas nacionalidades que llegaban por los miles al puerto de la ciudad a principios del siglo XX.

La mayoría de estos 12 millones de neo-neoyorkinos tuvieron que pasar antes por la temida aduana de Ellis Island, actualmente convertida en un museo que explica la historia de la inmigración en la ciudad.

Los barrios étnicos

Todos los inmigrantes que llegaron a la ciudad con las oleadas del siglo XX, sumados a los que llegarían posteriormente, procedentes en su mayoría de Latinoamérica y Asia, se asentaron en distintos barrios de la ciudad formando núcleos étnicos a lo largo y ancho de la geografía neoyorkina. Chinatown, Little Italy o el Spanish Harlem son solo algunos ejemplos de los distintos barrios étnicos con los que cuenta Nueva York.

Las vistas desde el Empire State Building

Si bien las vistas desde el Rockefeller Center son impresionantes, ningún mirador panorámico del mundo tiene el peso histórico del icono por excelencia de la ciudad. Es muy recomendable realizar la visita con una audioguía. El protagonista de la narración, un inmigrante italiano afincado en la ciudad, te cuenta, además de la historia del edificio, la evolución de la ciudad desde su llegada a la Gran Manzana a principios del siglo XX.

Descansar en Central Park

Después de mis caminatas de 12 kilómetros desde Lower Manhattan hasta el Upper East Side, no había mejor forma para descansar que en uno de los prados de este inmenso pulmón verde ubicado en el norte de la ciudad.

La señora Libertad

Obviamente ninguna visista a Nueva York está completa sin una excursión a la Estatua de la Libertad. Si bien no pude acceder a su interior, ya que se encuentra cerrado, pero al menos pude disfrutar de las vistas que ofrece la ciudad desde la isla en que se emplaza y de hacer unas cuantas fotos de cerca.

Nueva York un 11 de septiembre

Menuda fecha elegí para estar en la ciudad. Han pasado ya 11 años desde aquel fatídico día en que el mundo entero se estremeció con los atentados del World Trade Center. Con el paso del tiempo, las heridas parecen haber cicatrizado bastante bien, si bien nadie olvida la inmensa tragedia que cambiaria el curso de la historia para siempre.

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xixerone
Fundador de xixerone.com. Amante de los viajes y los gatos.