A poco más de 700 kilómetros al oeste de El Cairo encontramos el Oasis de Siwa, un pequeño poblado en el que habitan unos 20.000 bereberes y que se encuentra situado lejos de la nada.

Este pueblo ha sido salpicado por innumerables leyendas e historias increíbles, como cuando Alejandro Magno viajó hasta el poblado con el fin de encontrar el oráculo más famoso de todo Egipto. La duda de Alejandro Magno era si él descendía directamente del dios Amón Ra.

Se trata de un poblado en el que reina el silencio. Las gentes, sentados en sus portales, ven pasar el tiempo y las carretas tiradas por burros sobre el adoquinado de sus calles. Desde luego, en este lugar no existe el estrés.

Debido a la distancia con cualquier otro lugar poblado, en Siwa se han establecido unas costumbres propias y muy distintas a las de cualquier otro pueblo del desierto (o del mundo). Esto implica un idioma propio, tradiciones y creencias propias, etc.

El velo y el burka siguen siendo obligatorios para las mujeres del poblado. A partir del momento en que se casan, su vida se resume a situarse detrás de la ventana o caminar mirando al suelo. Tan sólo se permite mostrar los ojos.

El pueblo se encuentra instalado en el interior de un oasis de palmerales muy extenso, donde encontramos el Oráculo de Siwa que vino buscando Alejandro Magno.

La fortaleza fue construida allá en el siglo XIII, y cuenta con una laguna donde dice la leyenda que la misma Cleopatra acudía para bañarse en sus gélidas aguas.

Sin duda un fantástico y curioso lugar, aunque sin duda muy alejado del tipo de turista que busca unas vacaciones cómodas y tranquilas.

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Valverde
Estudié Arquitectura Técnica en la UCAM e Ingeniería Industrial en la UNED. Me gusta viajar y he vivido en distintos países. En la actualidad combino mis negocios con mi pasión por la música y la escritura para conseguir vivir plenamente.