Bratislava, la capital de Eslovaquia no es una de esas ciudades demasiado turísticas, aunque cada vez más muchos viajeros optan por dirigirse a ellas, ya que la hemos englobado dentro de los destinos curiosos.

Algo que nos ha llamado mucho la atención son sus esculturas como es el caso del Paparazzo de Bratislava, un periodista que permanece impasible a la espera de poder cazar la foto de algún famoso. Pero lo cierto es que no se trata de la única escultura curiosa de la ciudad, ya que en nuestros interminables paseos hemos ido encontrando otras que no debemos dejar de visitar si nos dirigimos al país.

Todas las esculturas que hemos ido viendo cuentan con un humor bastante especial y particular, además de que siempre buscan dar ese toque ingenioso que las diferencie del resto de esculturas que podemos ver en otros países.

Una de las más apreciadas por los habitantes del lugar es la conocida como Cumil. Se trata de un obrero que se encuentra saliendo de una alcantarilla y descansando de su jornada laboral. El nombre de Cumil viene de la palabra eslovaca cumit que significa cotillear. Esto es porque las chicas que pasen por la zona con la falda corta deberán llevar cuidado de no mostrar todos sus enseres al Cumil.

Si nos dirigimos a la Plaza Mayor, podremos ver una estatua de un soldado de Napoleón apoyado sobre un banco.

Si seguimos un poco más adelante, encontramos la estatua del Schoner Naci, que traducido al castellano significa el bello Ignacio. Se trata de un famoso vagabundo de Bratislava que deambulaba por las calles de la ciudad a principios del siglo XX. El contraste estaba en que pese a ser un vagabundo, debido a su elegante atuendo, siempre entraba en los locales de la ciudad para saludar a la gente.

Y finalmente encontramos el Guarda de la Ciudad, un guardia en una garita que constantemente vigila el Ayuntamiento de Bratislava.

Estas y otras muchas esculturas hacen de la ciudad un indudable punto que debemos recorrer si queremos disfrutar de las cosas más curiosas del mundo.

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Información útil
  • Llegar a Bratislava: El aeropuerto de Bratislava está ubicado 9 kilómetros al noreste de la ciudad. Sin embargo, no tiene muchas conexiones con Europa Occidental. Lo mejor es volar a Viena y allí tomar uno de los frecuentes aurobuses que conectan el aeropuerto austríaco con la capital Eslovaca.
    Vueling ofrece conexiones directas entre Viena y Barcelona y Austrian Airways conecta Viena con Madrid y Barcelona.
  • Alojamiento recomendado: Yo me alojé en el Mercure Bratislava Centrum, un establecimiento de cuatro estrellas junto a la estación de trenes.
  • Más Alojamiento: Ver otros hoteles en Bratislava.
One Comment
 
  1. Alberto (notas de un viajero) 2 noviembre, 2012 at 12:42 am Responder

    A mi se me escapó el Paparazzo de Bratislava… una pena.

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