Atardecer en el Ebro – Foto reportaje

Atardece en Zaragoza, el sol que me había acompañado todo el día, que me había torturado todo el día, comenzaba amainar.

En agosto, los últimos rayos de sol son como las campanadas que anuncian que se puede salir de la sombra.

Las calles se llenan de paseantes anónimos, de algarabía estival.

El Ebro se convierte en silencioso acompañante de los que se lanzan a la búsqueda de un lugar tranquilo para ver atardecer, siempre y cuando los mosquitos se lo permitan.

Pero lo bueno si breve es dos veces bueno.

Y cuando el atardecer se rinde a la noche más cerrada, El Pilar se viste de luz y Caesar Augusta sale de su letargo veraniego.

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xixerone
Fundador de xixerone.com. Amante de los viajes y los gatos.