Este es un post invitado del fotógrafo Jesús Rodriguez.Como fotógrafo a veces te preguntan si los colores de tus fotos son de verdad o son cosa de Photoshop. Una pregunta incómoda pero justificada en muchos casos porque en la naturaleza hay lugares y momentos que producen colores que hay que ver para creer. 

Visitando el noroeste de Estados Unidos hace unos pocos años descubrí uno de esos colores.

En esta región la cordillera de las Cascadas se extiende de norte a sur paralela a la costa del Pacífico. Algunos de sus picos son volcanes, como el monte Rainier y el monte St. Helens, cuya descomunal erupción en 1980 hizo literalmente saltar por los aires la parte superior de la montaña y levantó una columna de humo de 24 kilómetros.

 

Hace más de 7.000 años otra cadena de erupciones hizo desaparecer la mayor parte de otro volcán, el monte Mazama, en el sur de Oregón. La intensidad fue tal que voló gran parte de la montaña, dejando en su lugar un inmenso crater de 10 kilómetros de diámetro que con el paso de los siglos se fue rellenando del agua procedente de lluvia y nieve, que se acumula por metros cada invierno. El lago que se formó da nombre a este parque nacional: Crater Lake, que con una profundidad de casi 600 metros es uno de los más profundos del mundo. Para completar el paisaje, una erupción posterior hizo emerger una isla en el lago.

Cuando visité Crater Lake sólo había visto una pequeña foto del lugar tomada durante el verano y que mostraba una parte del lago y la isla. No tenía ni idea de lo que me esperaba.

Aquella mañana conducía por la carretera que sube por la ladera del volcán. Los manchones de nieve a los lados de la carretera poco a poco crecían hasta cubrir todo el terreno. Ya cerca del borde del cráter la carretera serpenteaba entre dos paredes de nieve de varios metros. Era aún primavera. Finalmente llegúe a un aparcamiento completamente roadeado por la nieve. Salvo en verano, la actividad en este parque es mínima y las infraestruturas también. Para ver el lago había que trepar por una pendiente y asomarse al otro lado.

En los días despejados como aquel, la profundidad y la pureza del agua producen un reflejo del del cielo de un azul índigo brillante e intenso que parece imposible. La nieve cubría todo el borde del cráter y la isla, salpicada de abetos de color oscuro sobre el blanco de las laderas. Un paisaje absolutamente grandioso, casi de cuento.

El autor
Jesús Rodríguez es informático de profesión, viajero y fotógrafo aficionado desde hace más de 10 años. Ha recorrido los espacios naturales de Escocia, Estados Unidos y Nueva Zelanda. Es miembro fundador del colectivo Portfolio Natural y actualmente responsable del sistema de webs para fotógrafos Bluekea.Puedes echar un vistazo a su trabajo como fotógrafo en su web personal, visitar su página profesional o seguirlo en twitter y facebook.
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2 Comments
 
  1. Luis Cicerone (@xixerone_) 15 septiembre, 2012 at 8:10 am Responder

    Un lugar especial – Crater Lake http://t.co/LRdHKHQH
    #BloggersInvitados #EstadosUnidos #Norteamérica

  2. Elisa 5 septiembre, 2011 at 11:59 am Responder

    Hermoso!Saludos cordialesElisa, Argentina

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