Por “cercanías” entiéndase el DART, un tren con el que en apenas media hora puedes pasar del bullicio de la capital de Irlanda a la belleza y el misticismo de su costa. Y además puedes vivir esta transformación de la manera más económica.

Faro Howth – Crédito: Pixabay

Normalmente, cuando uno coge el tren de cercanías de cualquier capital, lo más probable es que acabe en algún suburbio o ciudad dormitorio cuyo mayor (y puede que único) atractivo sea el precio de las cañas en los bares. Dublín es una capital distinta hasta para eso. Viajar con el DART (Dublin Area Rapid Transit) es transportarse a otro mundo.

Dublín es una ciudad fascinante que, además de su belleza, tiene mucho que ofrecer. Su rica cultura es sin duda uno de los grandes alicientes de un lugar en el que no caben las prisas y donde uno de los tesoros a descubrir es la calidad humana de sus habitantes. La cultura dublinesa se mueve con soltura entre la sabiduría de barra de sus pubs, como el mítico Temple Bar, y la herencia de algunos de los mejores escritores de la historia de la literatura, como Oscar Wilde o James Joyce. De hecho, son dos recorridos que van de la mano y que no se entienden el uno sin el otro.

Pero es que además del encanto propio de la ciudad, uno de los mayores atractivos de Dublín reside en la posibilidad de alcanzar la extraordinaria costa irlandesa en apenas media hora y a coste de billete de transporte urbano.

Howth Harbour. Crédito: Wikimedia

La belleza de la costa de Irlanda es uno de los rasgos más reconocibles de este país, me atrevería a decir que tanto o más que la Guinness. A los montes, los acantilados o la furia del mar, hay que añadir todas las leyendas a propósito de la naturaleza irlandesa, como por ejemplo la historia de los gigantes de Irlanda y Escocia de la que pueden verse las consecuencias en la Calzada del Gigante. Estas “huellas” del pasado se encuentran en Antrim, que pilla un poco más lejos, pero si estás en Dublín, Howth te da una buena muestra de lo que la costa irlandesa tiene que ofrecer.

Puerto de Howth – Crédito: Wikimedia

Nada más bajarte del DART te darás de bruces con un pintoresco puerto lleno de barcos pesqueros. Esa zona se conoce como Ireland’s Eye, el “ojo de Irlanda”, y a partir de ahí puedes descubrir unas playas preciosas o aprovechar las espectaculares vistas desde los montes de alrededor.

Howth es un sitio perfecto para quienes aman pasear por la naturaleza, ya sea haciendo senderismo o en bicicleta. Hay bastantes tours con los que puedes hacer visitas guiadas y así vas aprendiendo a la vez que haces deporte. Aunque, la verdad, tan fácil es llegar a Howth como perderse por sus montes y disfrutar al máximo sin necesidad de nada más.

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Desde las montañas (montes, más bien, puesto que no tienen demasiada altura) de Howth se pueden ver otros lugares espectaculares de Irlanda, incluso se llegan a atisbar las montañas de Wicklow. Todo un espectáculo para la vista y para el espíritu, de verdad. La mayor parte del distrito de Howth es la que ocupa una pequeña península llamada Howth Head, que puedes recorrer para disfrutar de las vistas desde un lado y desde el otro. También hay otra ruta recomendable, el Cliff Walk, que como su propio nombre indica es un paseo por los acantilados.

Por la zona también, además de las naturales, te puedes encontrar pequeñas joyas arquitectónicas. Uno de los edificios más destacados es la abadía de Howth, St. Mary’s Abbey. Piensa en las historias góticas, los mitos y leyendas… No te olvides de que, Bram Stoker, el autor de Drácula, es irlandés.

Abadía de Howth – Crédito: Wikimedia

Howth te conquistará la vista, el espíritu y el estómago. Nada de llevarte un sándwich rancio. Una de las mejores cosas de la zona es su gastronomía. Está claro que no va a ser lo mejor si estás a dieta, pero después de pegarse un buen paseo seguro que te lo mereces. Disfruta de la “slow food”, viandas cocinadas con tiempo y dedicación, y sobre todo con un producto de primera.

En los pubs y tabernas locales tienes marisco y pescado fresco muy rico a precios más que razonables, no necesitas ir a un gran restaurante. Mal que nos pese, la verdad es que Dublín no es especialmente barato, pero en Howth puedes comer muy bien y a buen precio.
Después de llenar la panza, y antes de regresar a la gran ciudad, puedes conseguir unas fotografías increíbles si esperas al atardecer. En cualquier caso, Howth es carne de fotógrafo en cualquier momento, tanto si hace buen tiempo como si no, lo cual, seamos realistas, es lo más probable. Esto es pura Irlanda.

About the Author

My name is Luis Cicerone. When I was little, I would walk around the house with an atlas in my hand. My rainy Sundays were spent memorising maps and capitals. At fifteen I did my first solo trip and since then I travel whenever I can. I work in travel marketing. I love photography, movies and cat videos.

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