Durante mi última visita a Cantabria, tuve la oportunidad de visitar la hermosa villa de Santillana del Mar, conocida como la de las tres mentiras, ni es santa ni es llana ni tiene mar. Lo que sí tiene es mucho encanto.La villa medieval se encuentra a escasos 30 kilómetros de la capital cántabra, Santander, y destaca por sus estrechas calles adoquinadas y edificios románicos, góticos y renacentistas que se construyeron entre los siglos XII al XVIII y la convierten en uno de los más ricos conjuntos histórico-culturales de toda la Península.

Santillana del Mar fue declarada Conjunto Histórico Artístico en el año 1943. A escasos kilómetros se encuentra la famosísima Cueva de Altamira, considerada la Capilla Sixtina del arte rupestre.

Esta villa cántabra no destaca sólo por su arquitectura e historia sino también por su rica gastronomía y la elaboración de productos típicos de la región.

El verdadero placer de visitar Santillana del Mar está en dejarse llevar por sus empedrados callejones en los que parece que el tiempo se detuvo hace ya mucho, disfrutando del aroma dulce de sus productos artesanos como los sobaos pasiegos, las quesadas o las cuajadas.

Las dos calles más importantes de Santillana son la de Santo Domingo y la de Ramón Pelayo, que en la actualidad cuenta con diversos nombres dependiendo del tramo: Carrera, Cantón o del Río; a lo largo de estas vías se erigen muchos de los atractivos arquitectónicos de la localidad.

Entre los lugares de interés más importantes podemos destacar la Colegiata de Santa Juliana, construida en el siglo XII en estilo románico con adiciones de estilos posteriores, y el palacio de Velarde, con sus inconfundibles pináculos y el escudo heráldico de la familia Velarde.

Cuando tanto callejear os haya despertado el apetito, podéis pasar por el restaurante Ojáncano, ubicado en una antigua casa señorial en la que podréis disfrutar del mejor cocido montañés y probar vinos de la zona.

Otra curiosidad que podemos encontrar en Santillana del Mar es el Museo de la Tortura. Tal y como indica su nombre, en él se exhiben objetos, tanto réplicas como originales, que en otras épocas fueron utilizados para torturar a presos, especialmente de la Santa Inquisición.

Sobre el autor

Me llamo Luis Cicerone. Cuando era pequeño me paseaba por casa con un atlas en la mano. Mis domingos lluviosos transcurrían memorizando mapas y capitales. A los quince años hice mi primer viaje en solitario y desde entonces viajo cada vez que puedo. Trabajo en marketing turismo en una agencia de viajes online como International Manager para el Medio Oriente y África. Me encanta la fotografía, las películas en versión original y los vídeos de gatos en Youtube.

3 Comentarios
 
  1. xixerone 25 enero, 2011 at 2:00 pm Responder

    Eres la culpable!

  2. Oze 25 enero, 2011 at 3:15 pm Responder

    Sin duda alguna, uno de los pueblos más encantadores que he visitado. A pesar de las buenas fotos, hay que pasear por el pueblo para experimentar las sensaciones, los olores, los sonidos…

  3. Rose 25 enero, 2011 at 1:58 pm Responder

    ¿Y quién te recomendó el pueblo más bonito de España? Eh? Eh? xD

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