Según la leyenda, Roma fue fundada por los hermanos Rómulo y Remo, hijos de Marte quienes fueron abandonados y amamantados por una loba. En un sentido histórico, la historia de la ciudad comienzo hace más de 1500 años, en el siglo VIII A.C. Las tierras romanas en un principio, fueron habitadas por colonias latinas quienes fundaron pequeñas aldeas a su alrededor, las cuales con el paso del tiempo, se fueron agrupando y generando organizaciones mas complejas y centralizadas, en donde se designa un rey, una asamblea, un senado y se creo un ejército.

Ya para los años cercanos al nacimiento de Cristo, Roma constituía ser la capital de uno de los imperios más grandes y poderosos de la historia, el cual unos cien años después, cayó gracias al asesinato de Julio César, desatándose una guerra civil y transfiriéndose a Constantinopla, el titulo de capital. Luego de una serie de cambios, entre los cuales se destacan varias tomas de poder por distintos gobernantes y la conquista de varias tierras, Roma consolido su territorio y su lengua, siendo el latín la lengua principal.
En la edad media y con las invasiones bárbaras, Roma entra en un periodo de decadencia y se transforma en una ciudad de ruinas y pocos pobladores, situación que no cambiaría sino mil años después.

Durante el renacimiento, Roma se transforma nuevamente en una majestuosa capital, esta vez, siendo el centro principal en donde se desarrollaron cientos de movimientos artísticos y culturales, todo esto apoyado por los gobernantes y lideres religiosos de esa época. Surge una gran cantidad de artistas de importancia mundial, tales como Rafael y Miguel Ángel. La iglesia católica, se encarga de ordenar la construcción de numerosos templos e iglesias alrededor de toda la ciudad, transformándola de esta forma en una capital religiosa, sede de la cristiandad.
En épocas posteriores, el esplendor de la ciudad vuelve a aumentar con al cantidad de estilos artísticos que surgen, tales como el barroco, habiendo un gran numero de arquitectos y artistas que transformarían la belleza de la ciudad.

Hoy en día, Roma exhibe una modernidad combinada con una antigüedad única, en contraste con una infinidad de ruinas arqueológicas y edificios emblemáticos con miles de años de existencia.