Barca en lago de Bled

Barca en lago de Bled

Los antiguos eslavos honraban a la diosa del amor y la fertilidad Ziva en este recóndito lugar de Eslovenia, en la denominada región de Carniola, que fue descrito por uno de los más famosos poetas eslovenos, France Preseren, como un segundo Edén.

En el siglo, XIX un balneario hidrópata fundado por el suizo Arnold Rikli y hoy ya desaparecido, convirtió a Bled en el punto de encuentro de la aristocracia de Centroeuropa.

Herencia del esplendor decimonónico de la ciudad son los complejos hoteleros con spa, que junto con su idílico entorno boscoso, el castillo medieval situado sobre una impresionante roca vertical, la enigmática isla natural con una iglesia del siglo XV y la tranquilidad de sus aguas verdeazuladas, escenario de prestigiosas pruebas internacionales de remo y natación, hacen que el lago, y el pueblo que lo envuelve, sigan siendo populares destinos vacacionales.

El lago de Bled se encuentra a unos 55 kilómetros de Ljubljana, al noroeste de Eslovenia y justo en los confines del Parque Nacional de Triglav en a los Alpes Julianos. Tiene un origen glaciar y su superficie es de 2120 metros de largo por 1380 metros de ancho, llegando a alcanzar una profundidad máxima de 30,6 metros.

Gracias a su lago y a Arnold Rikli, actualmente Bled es considerada una de las cunas del turismo moderno.

La pletna

Hay varias formas de alcanzar la isla del lago de Bled, pero tal vez la más popular y genuina sea a bordo de la denominada pletna, un bote de madera con capacidad para 20 personas, con un tejadillo y un toldo que suele ser de alegres colores.

Pletna del lago de Bled

Pletna del lago de Bled

La profesión de barquero, cuyo mérito principal y nada despreciable es el transportar a pulso a toda la tripulación en el lago, ha ido pasando de padres a hijos desde 1590.

El trayecto entre el Hotel Park y la isla del lago tarda unos veinte minutos.

Su nombre deriva de la palabra Pleten, que se usa en Austria para denominar las embarcaciones pequeñas y de fondo plano que transportan personas en los lagos alpinos.

Las pletnas de Bled suelen ser bautizadas con nombre femeninos.

La isla del lago de Bled

Emerge del lago como un enigmático glaciar de coníferas, su superficie no llega a una hectárea y aún así presenta vestigios de asentamientos humanos que datan de la Edad de Piedra. Hoy es conocida por su iglesia barroca de la Asunción, a la que acuden los peregrinos y turistas.

Iglesia de la isla de Bled

Iglesia de la isla de Bled

La iglesia de la Asunción se halla a 99 peldaños sobre el nivel del lago. La tradición local manda que, el día de la boda, el novio lleve en brazos a la novia desde la orilla hasta el templo para garantizar un matrimonio feliz.

Lago de Bled desde la isla

Lago de Bled desde la isla

La leyenda de la campana

Cuenta la leyenda, que cuando se sube a la iglesia de la isla del lago de Bled, hay que hacer sonar tres veces la campana y pedir un deseo para que se cumpla.

El origen de esta tradición se remonta a una leyenda que cuenta que una joven viuda de Bled gastó toda su fortuna para fundir una campana de oro en memoria de su marido.

Campanario de la Iglesia  de la isla de Bled

Campanario de la Iglesia de la isla de Bled

La desdicha hizo que durante el traslado al campanario de la iglesia de la isla, la barca en la que era transportada se hundiera y la campana se perdiera en el fondo del lago.

El pueblo, queriendo ayudar a la joven en su deseo, reunió el dinero suficiente para fundir una nueva en hierro.

También cuenta la leyenda que en los días de bruma es posible oír el tañer de la campana de oro elevándose por encima de las calmas aguas del Lago de Bled.

El castillo de Bled

Esta milenaria construcción se alza sobre la vertiginosa roca que domina el lago de Bled en un acantilado a 130 metros de altura.

Castillo de Bled

Castillo de Bled

El complejo de edificios románicos y renacentistas, un pastiche fruto de las numerosas ampliaciones, se distribuye alrededor de dos patios y está rodeado por altas murallas y un foso.

Parte del edificio principal acoge el museo de historia de la ciudad de Bled mientras el resto es ocupado por un restaurante, salones para congresos y una capilla del siglo XVI.

Es imprescindible subir aunque sea sólo para tener una impresionante vista del lago y de la isla.

Vistas desde el Castillo de Bled

Vistas desde el Castillo de Bled

3 Comments
 
  1. Ventayol 24 enero, 2014 at 7:59 pm Responder

    Ahora estoy descubriendo los rincones de este pequeño país y la verdad que no deja de sorpenderme.

    • xixerone 24 enero, 2014 at 9:01 pm Responder

      A mí me encantó Eslovenia. Pásalo bien por allí!

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