Wicklow Mountains National Park

Wicklow Mountains National Park

Los últimos rayos de sol de la tarde brillaban en mi cara mientras aprovechaba para tomar una siesta en el autobús que me llevaba desde las montañas de Wicklow de vuelta a la capital irlandesa.

Nunca he sido muy fan de los tours guiados, pero hay ciertos sitios a los que es difícil llegar si no tienes carnet de conducir, y los parques naturales suelen caer en esta categoría.

Pero empecemos por el principio, el Wicklow Mountains National Park es un parque natural ubicado unos cincuenta kilómetros al sur de Dublín que se caracteriza por tener algunos de los paisajes naturales más impresionantes de la isla, además de las ruinas de uno de los monasterios más antiguos de Europa.

La noche anterior a la excursión había dormido poco y mal. El albergue donde estaba alojado en Dublín distaba mucho del estándar de alojamiento al que me he mal acostumbrado en los últimos años. Su ubicación, en uno de los distritos de ocio más ruidosos de la capital irlandesa, garantizó que no pegara ojo hasta bien entrada la madrugada.

Alarma. Legañas. Ducha.

Afortunadamente conseguí llegar al punto de encuentro in extremis y subir a un autobús que se encontraba repleto de turistas de muchas nacionalidades, además de muchos blogueros de viaje que, como yo, estaban en Irlanda asistiendo a una conferencia de Travel Bloggers llamada TBEX.

El conductor y guía de Wicklow Wild Tours, Denis, nos recibió en el bus. Como era de esperar en Irlanda, Denis resultó ser simpático al punto de ser irreverentemente cachondo y uno de los mejores alicientes de una excursión que de entrada no cuadraba con mi estilo habitual de ver los sitios, que consiste básicamente en un enfoque de “yo me lo guiso, yo me lo como”.

Denis nos explicó el recorrido del viaje y repartió panfletos informativos de las actividades que constaban básicamente en una excursión de un día al Parque Natural de la Montaña de Wicklow en el que pararíamos para desayunar, comer y ver las atracciones más relevantes de la zona, finalizando con una caminata de media hora en las inmediaciones del monasterio de Glendalough y sus lagos. Se trata de una excursión bastante light, de poca dificultad y apta para toda la familia.

El autocar nos llevaría hacia el sur de Dublín, pasando por el puerto de Dun Laoghaire. Con sus elegantes casas victorianas y sus dos muelles. Este elegante pueblo es, además de uno de los principales puertos de Irlanda, uno de los más prominentes en la historia del país. Desde este embarcadero, los irlandeses emigraban a millares hacia sus nuevos hogares en Inglaterra, Estados Unidos y Australia durante la mayor parte del siglo XIX y principios del XX.

Unos kilómetros más al sur encontramos las villas de Dalkney y Killiney, el Beverly Hills irlandés. En estos pueblos tienen su casa estrellas del calibre de Bono o Sinnead O’Connor.

El siguiente punto en la ruta es la Scottsman Bay (Bahía del Escocés) y el pueblo de Sandycove, que era un centro de ocio y resort victoriano, conocido por su balneario. Esta villa es famosa, además de por su vista idílica, por ser uno de los lugares en los que vivió James Joyce. De hecho, la inspiración de Joyce para ecribir Ulises, su obra más famosa, vino de las espléndidas vistas que ofrecía la torre militar en la que estaba alojado (y que aún se encuentra en pie) sobre la bahía.

Sandycove

Sandycove

Continuamos dirección sur hacia Avoca Handweavers, donde paramos para desayunar. Se trata de una especie de tienda de artesanías y cafetería de autovía como las que podríamos encontrar en muchos sitios de Europa, pero con una pequeña diferencia: hablamos de la fábrica textil más antigua de toda Irlanda, además de ser la empresa aún en operación más antigua el país. Esta curiosa estación de servicio dispone también de un exuberante jardín con árboles exóticos como sauces mejicanos o secuoyas provenientes de Norteamérica.

A partir de aquí nos adentramos propiamente en el Wicklow Mountains National Park atravesando multitud de valles y colinas. Las carreteras ofrecen impactates vistas del paisaje local, cuyos colores parecen emplear la paleta entera de verdes, amarillos, marrones y ocres. De vez en cuando es posible avistar también alguno de los animales que omponen la fauna del parque y que incluye zorros, erizos, zarigüeyas y ciervos.

Colores de Wicklow

Colores de Wicklow

Ciervos en Wicklow

Ciervos en Wicklow

En el camino nos detenemos para apreciar la belleza de los lagos glaciares del Wicklow, como el se Sally Gap, cuyas aguas, filtradas por la turba natural del terreno, tienen un color oscuro que recuerda a cosas tan irlandesas como el whiskey o la cerveza Guinness.

Lago de Sally Gap

Lago de Sally Gap

La siguiente parada fue un gran éxito entre el público femenino del tour. En el pequeño puente de la foto se grabó la escena en la que los protagonistas de “PS: I Love You” (“Postdata: te quiero”) se conocen. El puente en sí solo aparece durante unos 2 segundos en toda la peli (ver vídeo, hacia el final), pero se ha hecho de él todo un símbolo de una película que parecía en sí misma un anuncio de la Oficina de Promoción Turística de Irlanda.

PS I Love You Bridge (Puente de Postdata te quiero)

PS I Love You Bridge (Puente de Postdata te quiero)

Para los más cinéfilos, el parque de Wicklow ofrece muchísimas posibilidades más allá de los dramones románticos en los que los muertos envían cartas. Por ejemplo, fue aquí, y no en Escocia, donde se filmó la mayor parte de Braveheart. Durante el tour es posible ver además el lago(propiedad de la familia Guinness) en el que se rodó la escena de la espada de la película Excalibur de 1981.

Lago Guinness

Lago Guinness

Tras un par de horas de paisajes cambiantes e historias divertidísimas por parte de nuestro anfitrión, guía y conductor, paramos a comer en el pub del Lynham’s hotel. La cantidad de turistas y domingueros que reciben les ha obligado a cambiar la distribución del lugar, de modo que parece más bien una mezcla entre una parada de carretera y un pub tradicional. Pero la comida está deliciosa, empezando por el estofado de ternera a la Guinness. Sí. A la Guinness he dicho. La comida estuvo además amenizada por el sonido de un arpa que tocaba en directo.

Con las baterías recargadas volvemos a subirnos en el autobús para dirigirnos a la que es la zona más interesante del recorrido, el antiguo monasterio de Glendalough, el Valle de los dos lagos.

Gendalough

Gendalough

Este fue el lugar escogido en el siglo VI por San Kevin para fundar un monasterio cristiano alrededor del cual se desarrolló una próspera ciudad que duraría alrededor de seiscientos años. Glendalough recibió, a lo largo de los siglos, numerosos ataques por parte de los vikingos, pero sería la invasión inglesa de 1398 la que marcaría el final del asentamiento y el principio del lugar de peregrinaje y enterramiento.

Actualmente, lo que vemos de Glendalough es solo una pequeña parte de lo que existió en el lugar. Las principales edificaciones que se mantuvieron en pie se encuentran alrededor del Lower Lake (lago Bajo) y son la torre de vigilancia, la iglesia de San Kevin y restos de la catedral, cuyo techo se vino abajo hace mucho tiempo ya.

Catedral de Glendalough

Catedral de Glendalough

Las casas de los habitantes de Glendalough, construidas en madera también han desaparecido con el paso de los años y han sido sustituidas por lápidas de los que han querido ser enterrados en uno de los sitios más sagrados de toda Irlanda.

Cementerio de Glendalough

Cementerio de Glendalough

A unos 25 minutos de camino de aquí se encuentra el Upper Lake (lago Alto), anidado en un empinado valle, es un lugar fantástico para simplemente relajarse y ver el tiempo pasar.

Upper Lake

Upper Lake

A partir de aquí comienza el viaje de vuelta a Dublín. Regreso al autobús y al poco rato me quedo dormido, en un sueño ligero, con el sol brillando en mi cara y la imagen de los espectaculares paisajes irlandeses aún en mi retina.

6 Comments
 
  1. Oliver Trip 15 diciembre, 2014 at 11:57 pm Responder

    El Parque Nacional de Wicklow y la localidad de Glendalough fueron dos de mis visitas pendientes durante mi estancia en Dublin. De hecho, me ocurrió algo similar a ti. Decidí cambiar mi itinerario porque, tras informarme en distintas oficinas de turismo y en mi Lonely Planet, vi que era bastante complicado acceder por mi cuenta al Parque Nacional.

    Realizar el tour que ofrecía el hostel me parecía demasiado caro, por lo que finalmente decidí cambiar de idea y dirigirme a Galway, para contemplar los fascinantes Cliffs of Moher (sigo sin arrepentirme de la decisión :P)

    ¡Un abrazo!

    • xixerone 16 diciembre, 2014 at 9:42 am Responder

      Pues lo hicimos al revés! :)

  2. Oscar 12 octubre, 2013 at 11:00 pm Responder

    Gran post!!!

  3. Quique 10 octubre, 2013 at 9:16 am Responder

    Qué recuerdos! Sabes que por ahí tenía mi segunda casita en Irlanda? Me dieron las llaves de un refugio de montaña a 6 horas pateando de Glendalough y no venía nadie! Que morriña irlandesa me ha dado ahora!
    Buen post!

    • xixerone 10 octubre, 2013 at 9:18 am Responder

      El ermitaño San Quique de Glendalough! :)

      Gracias figura!

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