Dublín de noche

Dublín de noche

El resfriado que había pillado nada más llegar a Irlanda me estaba matando.

Mientras que Barcelona aún rozaba la treintena de grados a principios de octubre, en la capital irlandesa el otoño ya había hecho bajar el mercurio por debajo de los diez grados.

Me encontraba en Irlanda con intención de asistir a un congreso de bloggers de viaje, el TBEX, pero obviamente tenía muchas ganas de ver la ciudad y el resto del país, una región en la que ya había estado hace unos años y que me había dejado con ganas de más.

Así pues, cuando estaba comprando los billetes decidí que una vez finalizada la convención, que duraba dos días y que es una de las cosas más frikis del mundo, por cierto, me quedaría el fin de semana para hacer turismo en Dublín y el Parque Nacional de Wicklow.

Además de turisteo inofensivo, también quería explorar la noche dublinesa. Normalmente no salgo de marcha cuando viajo, o por lo menos no suelo hacerlo durante cuatro noches seguidas, pero en esta ocasión iba a hacer un esfuerzo, particularmente tras enterarme que ese finde la ciudad acogía un festival de música alternativa llamado “Hard Working Class Heroes Festival“, que traduciré laxamente como “Festival de los héroes obreros que se desloman”, y no, no es un evento político de izquierdas, por mucho que su nombre diga lo contrario.

Independientemente del HWCH, quería ver la noche de Dublín ya que tiene fama de poseer una de las escenas indies más interesantes de Europa.

Por eso mi cuerpo no podía haber escogido una peor época para convertirse en íncubo de la peste. Nada más llegar, empecé a moquear y a sentirme cansado, no pasó mucho tiempo antes de que llegara la fiebre y el dolor de cabeza.

Pero no desistí.

Contra viento y marea (y con la ayuda de paracetamol y Red Bull) conseguí vencer las ganas de quedarme en el albergue y salir un rato a vivir la vida nocturna irlandesa para sacar el moderno que llevo dentro. Dicho sea de paso, me alojé en un albergue al norte del río Liffey, una de las mejores zonas donde alojarse en Dublín.

De entre todas las opciones musicales que ofrece Dublín, y creedme que ofrece muchísimas, me decanté la primera noche por ir a un garito, el Whelan’s, que es un bar de música en vivo muy popular ubicado en la zona de Camden street.

Whelan's

Whelan’s

El Whelan’s consta de dos salas, la principal, donde iba a tocar un grupo de música electrónica llamado Solar Bears y una más humilde a la que se accede por el exterior, conocida como Whelan’s 2. En esta sala anexa, más pequeña y antigua, se presentaba un cantautor americano de música folk llamado Israel Nash Gripka.

Escogí ir al concierto de Nash porque la música electrónica del estilo de los Solar Bears me aburre bastante.

Llegué a Whelan’s 2 justo antes de que que empezara el concierto. La decoración y el ambiente del sitio eran de las experiencias más auténticas y surrealistas que viví en Dublín. Un penetrante olor a cerveza añeja y a moqueta mojada inundaba una sala sin ventanas, con una iluminación roja y unas pesadas cortinas de terciopelo granate que cubrían la pared detrás de un escenario vacío. La media de edad de los asistentes superaba con creces la cuarentena.

Pedí una Guinness y me acomodé.

Antes del espectaculo principal, que era Israel Nash, le tocaba el turno a una cantautora sueca llamada Ellen Sundberg. La música de Ellen incluía letras irónicas, una voz profunda y un sonido oscuro y melancólico mezclado con las grandes dosis de folk que sólo pueden proporcionar una guitarra y una armónica.

Ellen Sundberg - Dublín

Ellen Sundberg – Dublín

Tras dos o tres canciones, descubrí que me gustaba esta cantante de aspecto desenfadado y si se me permite algo friki. Cuando Ellen acabó de cantar su última canción, me di cuenta de que estaba disfrutando como un enano de su voz y su música. Salir por Dublín dejó de ser una obligación y se convirtió en un placer.

Llegó el momento del evento principal e Israel Nash no defraudó. Con un sonido rock e influencias de folk y country y una voz casi desgarrada, el acto de Gripka fue la guinda del pastel de esa noche que acabó mas pronto de lo normal al pasarse los efectos del cóctel energético de paracetamol y Red Bull que me había chutado antes.

Israel Nash - Dublín

Israel Nash – Dublín

La noche siguiente tendría lugar el Hard Working Class Heroes Festival. Cuando surgió la oportunidad de asistir y eché un vistazo a la página web con la lista de bandas participantes, me sentí abrumado. Es un evento inmenso, dura sólo 3 días y cuenta con 100 grupos distintos tocando en 7 locales de todo Dublín.

Obviamente a los grupos que tocaban no los conocía de nada, pero de eso se trata el HWCH, de dar a conocer nuevos artistas y música alternativa y experimental. En este caso elegí el concierto por el local más que por los grupos. La decisión acabó siendo un acierto por ambas partes.

Button Factory

Button Factory

Escogí asistir al concierto que tendría lugar en The Button Factory, un local inmenso en plena zona del Temple Bar. Su nombre sugiere que el edificio antaño alojó una fábrica de botones, pero en realidad ese edificio nació para ser lo que es ahora. Tiene una muy buena distribución espacial y está dividido en palcos para las funciones más multitudinarias (el concierto al que yo fui no lo era).

Esa noche tocaba Ships, un grupo irlandés de música electro-pop del estilo de Fleetwood Mac o Moloko, que acabé agregando a mis listas de reproducción nada más pisar España.

Ships

Ships

Si bien me enamoré de la música de Ships y aún iban a tocar un par de grupos más, a medianoche me planté y me retiré a mis aposentos a descansar. El refriado/gripe no se me iría hasta el día de antes de marcharme de Irlanda.

Y así fue mi incursión en el mundo nocturno y de la música alternativa de Dublín. Me supo a poco. Espero poder volver pronto para disfrutarla plenamente, a poder ser sin resfriados.

2 Comments
 
  1. Pau 28 octubre, 2013 at 5:14 pm Responder

    La noche dublinesa tiene la fama que se merece :D

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