El vuelo Barcelona-Londres fue placentero, especialmente teniendo en cuenta que no lo cogí.
Esto debo agradecerlo vehementemente a British Airways, cuya tripulación, confabulada para hacerme perder mi viaje, decidió convocar una huelga para las exactas fechas de mi vuelo.
Ante la inminente huelga tomé la arriesgada decisión de volar un par de días antes desde Gerona a Bristol con la aerolínea más denigrante que el ser humano conoce, a la que copiándome descaradamente de J.K. Rowling llamaré “Aquella que no debe ser nombrada”. Desde Bristol iría en autocar a Londres y desde allí finalmente embarcaría a la India.
Después de calcular mal las fechas y darme cuenta sobre la marcha de que estaría una noche más en Londres y buscar un albergue cutre y apestoso por fin llegó el gran día.
Dos trasbordos de metro y 50 minutos en la Piccadilly Line para llegar a la terminal correcta en el aeropuerto de Heathrow. Estaba tan ansioso de salir de Londres, donde hasta el aire que respiras te cuesta dos libras por inhalación, que llegué 5 horas antes de la salida de mi vuelo, encontrándome, obviamente, el mostrador de facturación de Jet Airways cerrado.
Pasadas un par de horas y después de dejarme unas cuantas libras entre taquillas para guardar la mochila, refrescos, revistas y tasas de cambio de moneda, me dirijo al mostrador de mi aerolínea para facturar por fin. Había una chica detrás del mostrador pero el letrerito de “Closed” era claramente visible, así que me dispongo a esperar detrás de la línea amarilla. Lo que vino a continuación era un abreboca de lo que sería el resto de mi viaje, al menos en lo que a hacer colas se refiere. Que los ingleses son muy de hacer cola, pero se ve que no es algo que exportaran a sus colonias.
Mientras que yo esperaba haciendo una cola unipersonal detrás de la línea que indicaba claramente “please stand behind the line”, pasaron por delante de mí al menos 3 personas para hacer consultas a la chica de facturación. Ninguna tan siquiera se dignaba a mirarme.
Entonces lo pensé por primera vez, me vino a la cabeza una frase que repetiría, a veces en voz alta y en castellano, durante todo el viaje: “¿dónde me he metido?”

Otros Libros de la saga:

Mi aventura India Parte I

Mi aventura India parte II – o de cómo surgen las dudas

Mi aventura India Parte III – lo que Jet Airways se llevó

Mi aventura India parte IV – la Terminal

Mi aventura India ParteV – en el Krishna-móvil


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